Para limpiar la hélice del barco en el agua, para el motor, quita la llave y deja a alguien a bordo; después baja solo con herramientas manuales: una espátula casi plana para despegar el caracolillo, pala a pala desde el núcleo hacia la punta, y un estropajo Scotch-Brite verde para terminar. Ningún producto químico en el agua, nada de metal en el borde de las palas ni sobre una hélice con recubrimiento, y un simple vistazo al ánodo, sin rascarlo. Lo que no sale a mano espera a la varada, donde un cepillo de latón, una lija fina y un desincrustante diluido rematan el trabajo.
Dos trabajos vecinos tienen su propia guía: limpiar el casco en el agua y soltar un cabo enredado en la hélice. Aquí nos quedamos en la hélice, desde el primer caracolillo hasta el recubrimiento que frenará los siguientes.
¿Cómo se limpia la hélice en el agua, paso a paso?
- Comprueba que está permitido. El reglamento de algunos puertos prohíbe bucear en sus dársenas o reserva el mantenimiento a flote a empresas autorizadas. Lo vemos más abajo.
- Deja el barco seguro. Motor parado, llave quitada y entregada a quien se queda a bordo, interruptor general desconectado, generador apagado y bandera «Alfa» izada. La parte de seguridad explica cada punto.
- Reúne el material. Una espátula de plástico, una espátula de pintor para el metal desnudo, un Scotch-Brite verde, guantes (los bordes del caracolillo cortan), gafas y aletas, un punto de apoyo (un cabo tenso bajo el casco o un asa de ventosa) y aire suficiente: una apnea para una pasada rápida, una mini botella para rascar de verdad.
- Primera inmersión: mirar sin tocar. Palas, núcleo, eje, arbotante y ánodo. Identifica el metal de la hélice y si lleva recubrimiento: de eso dependen las herramientas. En un fueraborda o una cola, busca sedal enrollado en el eje.
- Rasca pala a pala, del núcleo hacia la punta. Espátula casi plana, pasadas suaves, nunca contra el borde. Sujétate al eje o a tu cabo, no a la pala que estás limpiando. Después pasa la mano enguantada: Tom Neale, redactor técnico de BoatUS Magazine, escribe en Soundings que los balanos jóvenes se notan como una lija gruesa y que ya en esa fase hacen gastar más combustible.
- Termina con el estropajo. En una hélice poco sucia, el Scotch-Brite verde suele bastar por sí solo, según la revista estadounidense Practical Sailor. En una hélice con recubrimiento, solo un paño suave o la mano enguantada.
- Limpia el núcleo, el eje y el arbotante. Los balanos ahí alteran el agua que llega a la hélice, como explica el apartado siguiente.
- Mira el ánodo, no lo rasques hasta el metal. Si ha perdido más o menos la mitad de su tamaño, prevé cambiarlo: la guía cuándo cambiar los ánodos del barco explica cómo.
- Para donde paran las herramientas manuales. La comisión costera de California, en su ficha de buenas prácticas para limpiar a flote, pide sacar el barco cuando la suciedad no sale con herramientas manuales o exige rascador metálico, para recoger la pintura y los restos. La misma ficha pide mantener los productos de limpieza fuera del agua y no levantar nunca una nube visible de pintura. Aplica ambos límites a una hélice pintada o con recubrimiento.
- De vuelta a bordo, comprueba. Aclara herramientas y botella con agua dulce. Antes de arrancar, asegúrate de que no queda nadie en el agua. Luego compara tu velocidad, a tu régimen habitual, con la de antes.
Repartir el trabajo ayuda: una inmersión para mirar, una por cara de pala y otra para el núcleo, el eje y el arbotante. Con una mini botella, cada una cabe en una sola carga, como muestra el último apartado.
¿Por qué una hélice sucia hace perder velocidad y combustible?
Una hélice funciona como un juego de pequeñas alas. Si su superficie se vuelve rugosa, agarran peor el agua. Practical Sailor le pone cifra: una película de incrustaciones y cal de 1 mm, más o menos, puede restar entre un 12 y un 15 % de rendimiento a la hélice. En una hélice plegable, añade la revista, bastan unos cuantos balanos mal situados para que las palas dejen de plegarse.
Las pruebas hechas en barcos reales apuntan en la misma dirección.
| Fuente | Barco | Lo que costó la suciedad |
|---|---|---|
| Yachting Monthly (Reino Unido), 2021 | Velero Sadler 29, hélice fija de dos palas en bronce | 1,5 nudos menos a motor al final de la temporada. La temporada siguiente, con un recubrimiento de silicona en la hélice, la pérdida no pasó de medio nudo. |
| BoatUS Magazine (Estados Unidos), 2020 | Grand Banks 32 de casi 8 toneladas, una hélice de cuatro palas de 24 pulgadas (61 cm) | Tras limpiar y recubrir la hélice: medio nudo más al mismo régimen de 1.800 rpm (antes, 8 nudos), menos vibraciones y unos 3,8 litros menos de combustible en un trayecto de 80 millas. |
| Practical Sailor | Hélices de bronce | Alrededor de 1 mm de incrustaciones y cal: entre un 12 y un 15 % menos de rendimiento. |
| OMI, portal GreenVoyage2050 | Buques mercantes | Pulir la hélice: entre un 3 y un 4 % menos de combustible en el motor principal. |
El eje y el arbotante también cuentan. En Cruising World, el especialista en sistemas de a bordo Steve D’Antonio explica que los balanos del eje crean turbulencias suficientes para alterar el agua que llega a la hélice: menos rendimiento, más ruido y más vibraciones. En un diésel, la propulsión sucia puede llevar a la sobrecarga, con humo negro y sobrecalentamiento. La revista alemana YACHT añade que un desequilibrio, venga de una pala dañada o de la colonización de conchas, puede dañar seriamente ejes, cojinetes y reductora.
Un hábito sencillo te avisa a tiempo. Con la hélice limpia y el mar en calma, anota tu velocidad a un régimen fijo, como hacía el redactor de BoatUS, que sabía que su barco daba 8 nudos a 1.800 rpm. El día que ese régimen te dé menos velocidad, mira la hélice antes de culpar al motor.
¿Cómo se limpia la hélice fuera del agua?
Con el barco varado, en su remolque o con el fueraborda levantado, trabajas cómodo y puedes usar medios más enérgicos. Antes de tocar la hélice, quita la llave y desconecta el interruptor general de baterías: es la advertencia que da Practical Sailor para cualquier trabajo en una hélice.
- Lava mientras siga mojada. En su guía de mantenimiento de hélices, YACHT aconseja pasar la manguera o la hidrolimpiadora nada más sacar el barco: cuanto más sale en húmedo, más fácil es el resto.
- Rasca y luego cepilla. La espátula para lo duro, un cepillo duro para la vegetación blanda que quede.
- Ataca con suavidad las bases de los balanos. Los anillos calcáreos que dejan necesitan un cepillo de alambre, mejor de latón porque no deja marcas de óxido, o lija al agua de grano 80 o más fino. Se trata de quitar la suciedad, no de lijar la pala, insiste YACHT. Limpia también el núcleo.
- Un desincrustante para lo que se resiste. En los rincones de una hélice plegable, Practical Sailor recomienda Barnacle Buster. El concentrado se diluye entre 20 a 1 y 5 a 1, empezando por la mezcla más débil. Echa el ácido sobre el agua, nunca al revés, con gafas y guantes. En las pruebas de la revista sobre latón y cobre, solo el ácido clorhídrico (el salfumán) causó daños medibles, tras un remojo largo.
- Vuelve a engrasar una hélice plegable o de palas orientables. El ácido arrastra la grasa. Sigue el manual del fabricante: algunas hélices se desmontan por completo cada año, otras solo se limpian.
- Ocúpate del ánodo. Unas pasadas de cepillo metálico lo reactivan, según Practical Sailor. Cámbialo antes de que haya perdido la mitad de su tamaño.
- En un fueraborda o una cola, desmonta la hélice de vez en cuando. Yamaha recomienda buscar sedal enrollado en el eje, engrasarlo con grasa marina, poner un pasador nuevo y apretar la tuerca al par indicado. Aprovecha para buscar palas dobladas, mellas o grietas: según Yamaha, restan prestaciones y pueden causar vibraciones dañinas.
Bronce, inoxidable o aluminio: ¿qué herramientas para cada hélice?
El metal decide lo que puedes usar. Un vistazo a la hélice, o a la documentación del barco, te dice cuál tienes.
| Hélice | Para limpiarla | Solo fuera del agua | Evitar |
|---|---|---|---|
| Bronce o latón, metal desnudo | Espátula, cepillo de latón, lija al agua de grano 80 o más fino, Scotch-Brite | Desincrustante tipo Barnacle Buster, diluido | El remojo largo en salfumán. El antiincrustante de casco con cobre: el bronce, más noble, acaba agotando su biocida, señala Practical Sailor. |
| Inoxidable, metal desnudo | Espátula, cepillo de latón, Scotch-Brite | Para las manchas que queden, los consejos de Yamaha para la mayoría de hélices: limpiador de llantas 30 segundos como máximo, aclarado y cera | Los cepillos de acero, que pueden dejar marcas de óxido |
| Aluminio pintado | Espátula de plástico y estropajo suave: se quita la suciedad, no la pintura | Solo productos cuya etiqueta admita aluminio | Cualquier antiincrustante con cobre, que puede provocar corrosión electrolítica según YACHT |
| Cualquier hélice con recubrimiento deslizante | Paño suave, esponja, mano enguantada | Aclarado con agua dulce | Espátula, estropajo, lija. Propspeed o Prop One, por ejemplo, deben decaparse hasta el metal antes de volver a aplicarse, según Practical Sailor. |
Sea cual sea el metal, mantén las herramientas lejos del borde de las palas. Una mella no es un detalle estético: Yamaha la cuenta entre los defectos que restan prestaciones.
¿Se puede navegar con la hélice dañada?
Solo lo justo para volver, a bajas vueltas y mientras las vibraciones sigan siendo leves. Si aumentan, para y pide un remolque. Yamaha explica que las palas dobladas, las mellas y las grietas restan prestaciones y pueden causar vibraciones dañinas, y aconseja que un taller revise la hélice. YACHT recuerda que un desequilibrio puede dañar seriamente ejes, cojinetes y reductora. En un fueraborda, Yamaha añade una comprobación útil tras cualquier incidente: lo que se enrolla en el eje de la hélice puede cortar sus retenes y dejar entrar agua en la cola, y un aceite de cola lechoso indica agua, algo que hay que verificar con una prueba de presión de los retenes.
Suciedad y daños suelen ir juntos. Con la hélice ya limpia, mira de cerca los bordes: una mella escondida bajo el caracolillo solo aparece después de rascar.
¿Qué antiincrustante funciona de verdad en una hélice?
Una hélice es difícil de proteger. YACHT da un orden de magnitud: la punta de una hélice de 14 pulgadas, detrás de una reductora 2 a 1, avanza por el agua a 67 km/h cuando el motor gira a 2.000 rpm. Y la mayoría de los antiincrustantes convencionales apenas se adhieren, o nada, al metal desnudo de una hélice, recuerda Cruising World. Yachting Monthly agrupa las opciones en tres familias: el metal desnudo pulido, los recubrimientos deslizantes a base de silicona y las pinturas biocidas para hélices. Al lado existen dos vías más sencillas.
- Los recubrimientos deslizantes (Propspeed, Prop One, Prop Defender, Silic One de Hempel). Sin biocida, apuestan por una superficie a la que los organismos no se agarran. En la práctica, el redactor de BoatUS encontró su hélice casi limpia tras un año de Propspeed, un producto que recibió gratis para la prueba y que cifra en 400 dólares por un año de protección; el representante de la marca hablaba de 12 a 18 meses entre aplicaciones. Yachting Monthly mantuvo su pérdida de velocidad por debajo de medio nudo durante seis meses con Prop Defender, aunque los gusanos tubícolas se fijaron igualmente. YACHT cita un estudio neerlandés de 2020, hecho con placas de ensayo: Silic One respondió bien en agua salada con corriente y mucho peor en agua salada estancada.
- Las pinturas biocidas para hélices, como Velox Plus, cuyo principio activo es la piritiona de zinc según Yachting Monthly. En las pruebas de Practical Sailor, Velox y Prop One aguantaron unos 21 meses en un catamarán con base en Sídney, mientras que en la bahía de Chesapeake esos mismos dos productos daban señales de fallo en menos de seis meses. Mismos productos, otras aguas.
- Imprimación epoxi y antiincrustante duro. Cruising World describe el método: matizar el metal, desengrasar, aplicar una imprimación epoxi como capa de anclaje y después un antiincrustante duro en lugar de uno autopulimentable, respetando al pie de la letra los tiempos entre capas. Practical Sailor añade una condición: evitar las pinturas con cobre.
- El zinc en aerosol. El Barnacle Barrier de Pettit protegió la hélice de Practical Sailor durante un año en la Chesapeake, suficiente para un barco que se vara cada año. Algunos lectores contaron peores resultados.
- Grasa o pulimento. En aguas con poca colonización, un pulido anual, quizá a base de teflón, o una capa de grasa para hélices suele bastar, según YACHT. En el estudio neerlandés, la simple grasa de ordeño mantuvo limpias las placas de ensayo en agua dulce.
Tres reglas valen para todos. La preparación decide el resultado: para Propspeed, BoatUS describe quitar todo recubrimiento anterior y toda suciedad, lijar con grano 80 y limpiar con disolvente. Ningún recubrimiento va sobre el ánodo: BoatUS es tajante. Y un producto biocida tiene que estar autorizado donde lo apliques: en los Países Bajos, cuenta YACHT, ningún antiincrustante biocida para hélices tiene autorización, así que solo quedan las soluciones sin biocida.
¿Cada cuánto hay que limpiar la hélice?
No hay un calendario universal. Practical Sailor aconseja revisar la hélice varias veces por temporada y quitar los balanos mientras siguen blandos, antes de que se anclen; en una hélice plegable, un mantenimiento como mínimo anual es obligado. La ficha californiana pone el contrapunto: revisar a menudo y limpiar solo cuando la suciedad lo pida. Dos señales te dicen que ha llegado el momento:
- a tu régimen de referencia la velocidad baja, o al motor le cuesta más alcanzarlo;
- la mano enguantada nota en la pala esa lija gruesa de la que habla Tom Neale.
Limpia cada pocas semanas, la hélice pide unos minutos y un estropajo. Abandonada, se convierte en un trabajo de varadero.
¿Se puede limpiar la hélice a flote en el puerto, o hace falta un buzo profesional?
Depende del reglamento de tu puerto o marina: pregunta en la oficina del puerto antes de meterte en el agua. Algunos prohíben bucear en sus dársenas o reservan el mantenimiento a flote a empresas autorizadas, como explica nuestra guía para limpiar el casco en el agua. Tres preguntas: ¿se puede bucear en tu amarre?, ¿hay que pasar por un profesional?, ¿la hélice cuenta como el casco?
Las normas pueden ser aún más estrictas en otros lugares. En California, en Marina del Rey, una ordenanza del condado de Los Ángeles exige desde 2018 a toda persona que limpie un casco en el agua, profesional o propietario, una certificación en buenas prácticas, y prohíbe cualquier limpieza que deje una nube visible de pintura.
Un buzo profesional tiene sentido cuando la hélice está muy sucia, el agua turbia o fría, nadie a bordo se siente cómodo bajo la popa o el puerto lo exige. Pregúntale si sabe limpiar una hélice con recubrimiento sin dañarlo y si te entrega un informe, con fotos, del ánodo, del eje y del borde de las palas.
Seguridad: lo que debe estar resuelto antes de meterse bajo la popa
- Motor parado, llave quitada, interruptor general desconectado. BoatUS empieza cualquier trabajo en la hélice parando el motor y quitando la llave, y Practical Sailor considera que la advertencia vale triple con el barco en el agua.
- Una hélice parada sigue siendo peligrosa. La red DAN, dedicada a la seguridad de los buceadores, pide mantenerse siempre lejos de la hélice, porque incluso inmóvil puede herir, y comprobar que nadie está cerca o debajo del barco antes de arrancar.
- Generador apagado también. La Guardia Costera de Estados Unidos pide mantener a todo el mundo lejos de las salidas de escape del motor y del generador, y no meterse nunca bajo una plataforma de baño donde salga un escape sin haber ventilado la zona. El monóxido de carbono se acumula justo donde vas a trabajar.
- Bandera «Alfa» izada. El Real Decreto 550/2020, que regula la seguridad del buceo en aguas españolas, pide a toda embarcación que participe en operaciones de buceo izar la bandera «Alfa» del Código Internacional de Señales, y a los demás barcos mantenerse al menos a 50 metros de la zona de buceo. También quiere el motor desembragado o apagado mientras los buceadores están en el agua.
- Nunca solo. BoatUS lo deja claro. Alguien se queda a bordo, guarda la llave y sabe pedir ayuda.
- Respira sin pausa hasta la superficie. Con aire comprimido, nunca se aguanta la respiración al subir. La revista Alert Diver de DAN recoge que una subida de 1,5 metros, más o menos, con la respiración contenida puede bastar para provocar una embolia gaseosa arterial.
¿Cuánto tiempo puedes quedarte bajo la hélice con una mini botella de buceo?
En apnea, buena parte de cada inmersión se va en bajar y subir. Con una mini botella, te quedas frente a la hélice y terminas una pala antes de salir. La gama OXSEA tiene tres botellas.
- OX500: 0,5 litros de aire a 200 bar, hasta 8 minutos, sujeta con la boca.
- OX500Plus: el mismo volumen, pero también se lleva a la espalda con arnés y regulador externo. Una mano sujeta el eje y la otra trabaja con la espátula.
- OX1000: 1 litro a 200 bar, unos 15 minutos, a la espalda.
Son tiempos máximos, con respiración tranquila cerca de la superficie. Rascar es un esfuerzo que los acorta: vigila el manómetro y sube con aire de reserva. Cronometra la primera inmersión de trabajo y sabrás tu ritmo real.
Entre inmersiones, la recarga marca el ritmo: unos 20 minutos con la bomba manual para una botella de 0,5 litros (la bomba no sirve para la OX1000), unos 12 minutos para 0,5 litros y 20 minutos para 1 litro con el mini compresor conectado a la batería de a bordo. El pack OX500Plus con bomba manual no necesita corriente, y el pack OX1000 con mini compresor encaja con sesiones más largas. Las guías del compresor de 12 V a bordo y de seguridad de la mini botella completan el tema.
Preguntas frecuentes sobre la limpieza de la hélice
¿Cómo se quita el caracolillo de la hélice?
Despégalo con una espátula casi plana, pala a pala desde el núcleo, y repasa con un Scotch-Brite verde. Fuera del agua, un cepillo de latón o una lija al agua de grano 80 o más fino quitan las bases de los balanos, y un desincrustante diluido como Barnacle Buster limpia los rincones. En el agua, solo herramientas manuales.
¿Se puede limpiar la hélice sin desmontarla?
Sí. A flote, una espátula y un estropajo bastan para casi toda la suciedad, con el motor parado, la llave quitada y alguien a bordo. Desmontar la hélice de vez en cuando sigue siendo útil en un fueraborda, para buscar sedal en el eje y engrasarlo, como recomienda Yamaha.
¿Se puede navegar con una hélice dañada?
Solo a bajas vueltas, lo justo para volver, y mientras las vibraciones sigan siendo leves. Yamaha advierte de que palas dobladas, mellas y grietas pueden causar vibraciones dañinas y aconseja revisar la hélice. En un fueraborda, comprueba después el aceite de la cola: si está lechoso, ha entrado agua.
¿Qué no se debe usar nunca en una hélice?
El remojo largo en salfumán, que causó daños medibles en las pruebas de Practical Sailor. El antiincrustante con cobre en una hélice o una cola de aluminio. Espátulas, estropajos o lijas sobre un recubrimiento deslizante. Y cualquier pintura sobre el ánodo.
¿Se puede pintar la hélice con el antiincrustante del casco?
No con un antiincrustante de cobre aplicado sin más: apenas se adhiere al metal desnudo y, sobre bronce, su biocida se agota. Los métodos que aguantan pasan por imprimación epoxi y antiincrustante duro, un recubrimiento específico para hélices o zinc en aerosol, siempre con una preparación cuidadosa.
¿Cada cuánto se limpia la hélice de un barco?
En cuanto aparece la suciedad, mejor cuando los balanos aún están blandos. Practical Sailor aconseja varias revisiones por temporada. Una bajada de velocidad a tu régimen habitual es la señal más fiable.
¿Cuánto dura una mini botella para limpiar la hélice?
Hasta 8 minutos con una OX500 o una OX500Plus de 0,5 litros y unos 15 minutos con una OX1000 de 1 litro, respirando con calma cerca de la superficie. Rascar acelera la respiración: cuenta con menos y prevé una inmersión por cara de pala.
